jueves 17 de septiembre de 2009

Buena frase, bueno me gusto...

La vida es como Sub(M) con M un R-módulo todo elemento tiene pseudocomplemento, siempre hay algo que te hace sentir mal y es máximo con tal propiedad.

PiCs

lunes 13 de julio de 2009

Comic Adict

Bueno pues les informo que para los que hayan leido la primera entrega de los comics de spawn, acabo de subir del 2 al 5 para que ya se vayan familiarizando un poco mas con este ecleptico personaje, en algun punto (mas especifico del 26 en adelante) ya no tengo los jpgs de cada pagina solo les dare el link para que descarguen todo el comic. Y los especiales tambien los tengo espero les agrade esto en algun punto.

Pasenla chido. Aqui esta de nuevo el link http://s941.photobucket.com/albums/ad256/Homologico/Cimic/

viernes 10 de julio de 2009

Del semestre y otros demonios....

Hola despues de una aucencia ja ya saben el semestre tuvo su peso, he regresado y ahora tengo una nueva idea para mejorar esta bodrio de blog ja, pero antes de anunciarla, les comento que pues el semestre estuvo pesado como dije al principio pero pues al final tuvo sus buenas recompensas, uno nos quedamos en el posgrado la banda eso estuvo bien chingon dos me titule ja si eso tambien estuvo chido. Si despues del inicio que estuvo de la chingada, yo no me sentia nada bien y de hecho por una gran parte del semestre me senti de la chingada, pero al final todo mejoro y eso me levanto bastante el animo.

Gracias a todos los que estuvieron en esta etapa, los aprecio y quiero. Gracias.


Por otro lado saben que yo soy gran fanatico del comic, y asi es pienso ahora postear comics completos, pero no aqui, aqui sera solo el link para donde los pienso postear y ahi ustedes los puedan leer si es que quieren claro. Mi comic por excelencia es Spawn, este comic tiene una historia bastnate profunda llena de intriga acción y tintes oscuros que rodean al personaje principal y nos podemos sentir reflejados en esos tintes ya que muchos de ellos los vivios dia a dia en esta ciudad. Así es como les introduzco a Spawn un heroe, antiheroe, martir, demonio, el esta en medio de una lucha milenaria pero bueno ya juzgaran por su cuenta lo que digo.

Posteare los primeros dos tomos de la saga que sigue, estan en español edotorial Vid los distribuye en méxico, los dibujo trazos y tintas he historia en estos tomos son del creador original Todd Mcfarlane lo alrgo de la saga los caricaturistas cambian (lo cual esta chido por que uno ve distintas tecnicas).

Bueno espero los disfruten. Aui esta el link http://s941.photobucket.com/albums/ad256/Homologico/Cimic/

miércoles 1 de abril de 2009

jjojojsjsjdjaocfjsafdsahfgadyhrtajngfjmgkosrmnjgyifmnkgszjmnpfzm

Hola como estan espero bien, yo ando ahi levesondosdoschido, todo ah ido bien (segun yo) y bueno realmente no se que palticarles, saben cuando veo este blog me siento de la fuck por que jajaj esta bien chafa no tiene vida ni es atractivo en ningun sentido lo que esta posteado es basura triste o basura ñoña (que patetico no?), en fin espero mejorarlo prontamente o no se que hare con mi tristepatetico blog, cambiando de tema siento que este semestre he aprendido muchas cosas academicas bastante interesantes jejej desde calculo uno hasta cosas mas complicadas lo cual me da mucho gusto mm que mas que mas pues nada mas he estado haciendo eso estudiar como enferma mental y ya, algunos dias he estado de un hum0r muy bueno otros dias de uno muy pésimo ja. Si caray he estado medio bipolar jajaja no esta chido pero de verdad hay cosas que aun no logro sacar por completo pero las factorizo hacia algo productivo(aunke eso aveces es destructivo) ah tambien he jugado GOW 2 y se pone muiy chingon con la banda y el dragon vampy jajaja y pues eso es todo en eso andamos.

Mañana tengo que exponer en el seminario de geometria y ya estamos viendo cosas muy interesantes que pornto ligaremos con la topologia de nuestras superficies de riemann , en el de Galois tambièn estamos viendo cosas igual de interesantes y bastante generales sobre la estructura de las extensiones y los distintos invariantes que hemos estado asociandole a nuestras hermosas ( pero ogts )extensiones mis alumnos se rifaropn en las exposiciones por cierto , eso me agrado bastante bastante y creo que aprendieron mucho eso vatoslokos, en el de dimensiòn todo va lento pero seguro.

JAJAJAJ ven escribo pura basuradeestiercol ni modo no tengo imaginaciòn para esto supongo (ni para muchas cosas en general).

Bueno se cuidan luego posteo algo chido.

"El Algebra es la oferta hecha por el Diablo a los matematicos..."

sábado 21 de febrero de 2009

Esto esta curioso

Chequen este fragmento de un cuento.

"Se dice que hay varias maneras de mentir; pero la mas repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos. Porque los hechos son siempre vacios, son recipientes que tomaran la forma del sentimiento que los llene".

Que opinan?

jueves 19 de febrero de 2009

Sobre los recuerdos.

Hola espero esten bien en esta ya tercera semana de clases, pues hoy les traigo mas cosas aburridas que pueden leer cuando ya no tengan que hacer, saben ultimamente he pensado mucho en como me cuesta trabajo olvidar las cosas en general y en como eso me caga horrible (aveces, otras veces me ha salvado la vida ja) pero si olvidar es dificil para mi no se por que, no ejercito mi memoria o no la ejercuite con ese tipo de programas o ejercicios que te pueden enseñar en tu triste niñez o algo del estilo, simplemente mi memoria no es mala y es un conjunto de sensaciones de la chingada (insisto aveces), me refiero a que recuerdas olores lugares, colores ja en que estabas pensando en ese momento enotonces todo es como un doble pensamiento que raro sono eso pero siii pasa, entonces pues recordar no solo es algo mental si no es algo mas complicado que eso, es recrear una escena muy muy detallada de sucesos importantes o no. Esos detalles son los que luego uno quisiera olvidar y asì dejarse de rencores pero bueno en general olvidar algo para mi es dificil.

Por ùltimo les pongo un cuento de Borges que me gusta demasiado y ja es como curioso con respecto a lo que les platico arriba suerte en todo y espero les agrade je.


Funes El Memorioso.

Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, sólo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto) con una oscura pasionaria en la mano, viéndola como nadie la ha visto, aunque la mirara desde el crepúsculo del día hasta el de la noche, toda una vida entera. Lo recuerdo, la cara taciturna y aindiada y singularmente remota, detrás del cigarrillo. Recuerdo (creo) sus manos afiladas de trenzador. Recuerdo cerca de esas manos un mate, con las armas de la Banda Oriental; recuerdo en la ventana de la casa una estera amarilla, con un vago paisaje lacustre. Recuerdo claramente su voz; la voz pausada, resentida y nasal del orillero antiguo, sin los silbidos italianos de ahora. Más de tres veces no lo vi; la última, en 1887... Me parece muy feliz el proyecto de que todos aquellos que lo trataron escriban sobre él; mi testimonio será acaso el más breve y sin duda el más pobre, pero no el menos imparcial del volumen que editarán ustedes. Mi deplorable condición de argentino me impedirá incurrir en el ditirambo —género obligatorio en el Uruguay, cuando el tema es un uruguayo. Literato, cajetilla, porteño: Funes no dijo esas injuriosas palabras, pero de un modo suficiente me consta que yo representaba para él esas desventuras. Pedro Leandro Ipuche ha escrito que Funes era un precursor de los superhombres; “Un Zarathustra cimarrón y vernáculo”; no lo discuto, pero no hay que olvidar que era también un compadrito de Fray Bentos, con ciertas incurables limitaciones.

Mi primer recuerdo de Funes es muy perspicuo. Lo veo en un atardecer de marzo o febrero del año ochenta y cuatro. Mi padre, ese año, me había llevado a veranear a Fray Bentos. Yo volvía con mi primo Bernardo Haedo de la estancia de San Francisco. Volvíamos cantando, a caballo, y ésa no era la única circunstancia de mi felicidad. Después de un día bochornoso, una enorme tormenta color pizarra había escondido el cielo. La alentaba el viento del Sur, ya se enloquecían los árboles; yo tenía el temor (la esperanza) de que nos sorprendiera en un descampado el agua elemental. Corrimos una especie de carrera con la tormenta. Entramos en un callejón que se ahondaba entre dos veredas altísimas de ladrillo. Había oscurecido de golpe; oí rápidos y casi secretos pasos en lo alto; alcé los ojos y .vi un muchacho que corría por la estrecha y rota vereda como por una estrecha y rota pared. Recuerdo la bombacha, las alpargatas, recuerdo el cigarrillo en el duro rostro, contra el nubarrón ya sin límites. Bernardo le gritó imprevisiblemente: ¿Qué horas son, Ireneo? Sin consultar el cielo, sin detenerse, el otro respondió: Faltan cuatro mínutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco. La voz era aguda, burlona.

Yo soy tan distraído que el diálogo que acabo de referir no me hubiera llamado la atención si no lo hubiera recalcado mi primo, a quien estimulaban (creo) cierto orgullo local, y el deseo de mostrarse indiferente a la réplica tripartita del otro.

Me dijo que el muchacho del callejón era un tal Ireneo Funes, mentado por algunas rarezas como la de no darse con nadie y la de saber siempre la hora, como un reloj. Agregó que era hijo de una planchadora del pueblo, María Clementina Funes, y que algunos decían que su padre era un médico del saladero, un inglés O'Connor, y otros un domador o rastreador del departamento del Salto. Vivía con su madre, a la vuelta de la quinta de los Laureles.

Los años ochenta y cinco y ochenta y seis veraneamos en la ciudad de Montevideo. El ochenta y siete volví a Fray Bentos. Pregunté, como es natural, por todos los conocidos y, finalmente, por el “cronométrico Funes”. Me contestaron que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. Recuerdo la impresión de incómoda magia que la noticia me produjo: la única vez que yo lo vi, veníamos a caballo de San Francisco y él andaba en un lugar alto; el hecho, en boca de mi primo Bernardo, tenía mucho de sueño elaborado con elementos anteriores. Me dijeron que no se movía del catre, puestos los ojos en.la higuera del fondo o en una telaraña. En los atardeceres, permitía que lo sacaran a la ventana. Llevaba la soberbia hasta el punto de simular que era benéfico el golpe que lo había fulminado... Dos veces lo vi atrás de la reja, que burdamente recalcaba su condición de eterno prisionero: una, inmóvil, con los ojos cerrados; otra, inmóvil también, absorto en la contemplación de un oloroso gajo de santonina.

No sin alguna vanagloria yo había iniciado en aquel tiempo el estudio metódico del latin. Mi valija incluía el De viris illustribus de Lhomond, el Thesaurus de Quicherat, los comentarios de Julio César y un volumen impar de la Naturalis historia de Plinio, que excedía (y sigue excediendo) mis módicas virtudes de latinista. Todo se propala en un pueblo chico; Ireneo, en su rancho de las orillas, no tardó en enterarse del arribo de esos libros anómalos. Me dirigió una carta florida y ceremoniosa, en la que recordaba nuestro encuentro, desdichadamente fugaz, “del día siete de febrero del año ochenta y cuatro”, ponderaba los gloriosos servicios que don Gregorio Haedo, mi tío, finado ese mismo año, “había prestado a las dos patrias en la valerosa jornada de Ituzaingó”, y me solicitaba el préstamo de cualquiera de los volúmenes, acompañado de un diccionario “para la buena inteligencia del texto original, porque todavía ignoro el latín”. Prometía devolverlos en buen estado, casi inmediatamente. La letra era perfecta, muy perfilada; la ortografía, del tipo que Andrés Bello preconizó: i por y, j por g. Al principio, temí naturalmente una broma. Mis primos me aseguraron que no, que eran cosas de Ireneo. No supe si atribuir a descaro, a ignorancia o a estupidez la idea de que el arduo latín no requería más instrumento que un diccionario; para desengañarlo con plenitud le mandé el Gradus ad Parnassum de Quicherat. y la obra de Plinio:

El catorce de febrero me telegrafiaron de Buenos Aires que volviera inmediatamente, porque mi padre no estaba “nada bien”. Dios me perdone; el prestigio de ser el destinatario de un telegrama urgente, el deseo de comunicar a todo Fray Bentos la contradicción entre la forma negativa de la noticia y el perentorio adverbio, la tentación de dramatizar mi dolor, fingiendo un viril estoicismo, tal vez me distrajeron de toda posibilidad de dolor. Al hacer la valija, noté que me faltaban el Gradus y el primer tomo de la Naturalis historia. El “Saturno” zarpaba al día siguiente, por la mañana; esa noche, después de cenar, me encaminé a casa de Funes. Me asombró que la noche fuera no menos pesada que el día.

En el decente rancho, la madre de Funes me recibió. Me dijo que Ireneo estaba en la pieza del fondo y que no me extrañara encontrarla a oscuras, porque Ireneo sabía pasarse las horas muertas sin encender la vela. Atravesé el patio de baldosa, el corredorcito; llegué al segundo patio. Había una parra; la oscuridad pudo parecerme total. Oí de pronto la alta y burlona voz de Ireneo. Esa voz hablaba en latín; esa voz (que venía de la tiniebla) articulaba con moroso deleite un discurso o plegaria o incantación. Resonaron las sílabas romanas en el patio de tierra; mi temor las creía indescifrables, interminables; después, en el enorme diálogo de esa noche, supe que formaban el primer párrafo del vigésimocuarto capítulo del libro séptimo de la Naturalis historia. La materia de ese capítulo es la memoria; las palabras últimas fueron ut nihil non usdem verbis redderetur auditum.

Sin el menor cambio de voz, Ireneo me dijo que pasara. Estaba en el catre, fumando. Me parece que no le vi la cara hasta el alba; creo rememorar el ascua momentánea del cigarrillo. La pieza olía vagamente a humedad. Me senté; repetí la historia del telegrama y de la enfermedad de mi padre. Arribo, ahora, al más dificil punto de mi relato. Este (bueno es que ya lo sepa el lector) no tiene otro argumento que ese diálogo de hace ya medio siglo. No trataré de reproducir sus palabras, irrecuperables ahora. Prefiero resumir con veracidad las muchas cosas que me dijo Ireneo. El estilo indirecto es remoto y débil; yo sé que sacrifico la eficacia de mi relato; que mis lectores se imaginen los entrecortados períodos que me abrumaron esa noche.

Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los 22 idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles.

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etc. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entresueños. Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo. Y también: Mis sueños son como 1a vigilia de ustedes. Y también, hacia el alba: Mi memoría, señor, es como vacíadero de basuras. Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo.

Esas cosas me dijo; ni entonces ni después las he puesto en duda. En aquel tiempo no había cinematógrafos ni fonógrafos; es, sin embargo, inverosímil y hasta increíble que nadie hiciera un experimento con Funes. Lo cierto es que vivimos postergando todo lo postergable; tal vez todos sabemos profundamente que somos in—mortales y que tarde o temprano, todo hombre hará todas las cosas y sabrá todo.

La voz de Funes, desde la oscuridad, seguía hablando..

Me dijo que hacia 1886 había discurrido un sistema original de numeración y que en muy pocos días había rebasado el veinticuatro mil. No lo había escrito, porque lo pensado una sola vez ya no podía borrársele. Su primer estímulo, creo, fue el desagrado de que los treinta y tres orientales requirieran dos signos y tres palabras, en lugar de una sola palabra y un solo signo. Aplicó luego ese disparatado principio a los otros números. En lugar de siete mil trece, decía (por ejemplo) Máximo Pérez; en lugar de siete mil catorce, El Ferrocarril; otros números eran Luis Melián Lafinur, Olimar, azufre, los bastos, la ballena, gas, 1a caldera, Napoleón, Agustín vedia. En lugar de quinientos, decía nueve. Cada palabra tenía un signo particular, una especie marca; las últimas muy complicadas... Yo traté explicarle que esa rapsodia de voces inconexas era precisamente lo contrario sistema numeración. Le dije decir 365 tres centenas, seis decenas, cinco unidades; análisis no existe en los “números” El Negro Timoteo o manta de carne. Funes no me entendió o no quiso entenderme.

Locke, siglo XVII, postuló (y reprobó) idioma imposible en el que cada cosa individual, cada piedra, cada pájaro y cada rama tuviera nombre propio; Funes proyectó alguna vez un idioma análogo, pero lo desechó por parecerle demasiado general, demasiado ambiguo. En efecto, Funes no sólo recordaba cada hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que la había percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras. Lo disuadieron dos consideraciones: la conciencia de que la tarea era interminable, la conciencia de que era inútil. Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar todos los recuerdos de la niñez.

Los dos proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para serie natural de los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo) son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes. Éste, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente). Su propia cara en el espejo, sus propias manos, lo sorprendían cada vez. Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso. Babilonia, Londres y Nueva York han abrumado con feroz esplendor la imaginación de los hombres; nadie, en sus torres populosas o en sus avenidas urgentes, ha sentido el calor y la presión de una realidad tan infatigable como la que día y noche convergía sobre el infeliz Ireneo, en su pobre arrabal sudamericano. Le era muy difícil dormir. Dormir es distraerse del mundo; Funes, de espaldas en el catre, en la sombra, se figuraba cada grieta y cada moldura de las casas precisas que lo rodeaban. (Repito que el menos importante de sus recuerdos era más minucios y más vivo que nuestra percepción de un goce físico o de un tormento físico.) Hacia el Este, en un trecho no amanzanado, había casas nuevas, desconocidas. Funes las imaginaba negras, compactas, hechas de tiniebla homogénea; en esa dirección volvía la cara para dormir. También solía imaginarse en el fondo del río, mecido y anulado por la corriente.

Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.

La recelosa claridad de la madrugada entró por el patio de tierra.

Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles.

Ireneo Funes murió en 1889, de una congestión pulmonar.

domingo 8 de febrero de 2009

....

Hola espero esten bien y ja perdon por no haber escrito en tanto tiempo supongo ahora lo hare mas seguido.

Pero bueno, todos sabemos que las relaciones humanas de cualquier tipo son complicadas (obvio unas mas que otras) sobre todo las de tipo de pareja o noviazgo, recuerdo que cuando hiba en el cch pues ja no me importaba relacionarme con alguien de una forma seria o mejor dicho no sabia que era relacionarme con alguien de esa forma todo para mi en ese aspecto era vanal y simple despues paso el tiempo y bla bla bla bla y pues supongo uno madura y ve el mundo de diferente forma (mas si uno estudia matematicas) y te involucras con alguien y ahi ya como tu tienes otra idea del mundo en la cabeza la relaciòn con esa persona es diferente, ami lo que me pasaba mucho ( y aun me pasa solo lo tomo de distinta manera) es que me daba miedo relacionarme de buena forma con alguien i.e. que pues realmente te habras con una persona y te dejes decifrar por ella y viceversa (claro si la persona lo permite).

Pero aun asì llevar una relaciòn es complicado dificil y como todo las cosas que son complicadas si uno las logra hacer pues si te llenan de una gran satisfacciòn (igual y estoy escribiendo puras pendejadas que salen de mi pinche cabeza que esta llena de mierda pero quiero decir muchas cosas y no se como hacerlo, asì que si no tiene sentido lo que estan leyendo perdon) el problema de lograr que topdo este bien ahi es que la mayoria de las personas en el mundo (no se si en todo el coñomundo pero en mexico) tienen digamos miedo de alguna manera a relacionarse bien con alguien (yo lo he tenido), algunas en sus relaciones buscan el conflicto otras hacen de la relaciòn algo enfermizo como un adicciòn y otras simplemente usan alas personas inconcientemente (esos son algunos de los casos que he visto en mi alrededor con mis amigos y en mi vida obvimamente). Yo la he cagado obviamente en mis relaciones y me han pasado ese tipo de cosas (y pues no en todos los casos que ejemplifique pero he estado en los dos bandos algunas veces).

Y bueno supongo llevar una relaciòn agradable de pareja con alguien es dificil en general pero si uno piensa las cosas con la cabeza y el corazòn (que son distintos tipos de pensamientos) pues uno puede lograr cosas muy padres y si en fecto es mas chingon enamorarse a que se enamoren de ti (definitivamente).


Cambiando un poco de tema, ustedes cuando estan tristes, deprimidos o en alguno de esos estados intermedios, digamos cuando queiren llorar o algo asì, no recuerdan o no les llega una canciòn en sus mentes asi un tarareo que los haga sentir mejor o sentir peor? pues ami si, recuerdo que cuando era niño mi madre tenia una como cajita de joyas y maquillaje que cuando se abria se desplegaban hacia arriba en forma de escalera los compartimientos, pero del lado derecho de la cajita (que estaba forrada de rojo ) estaba una bailarina de ballet (como esas que dibuja Degas) y le podias dar cuerda y cuando lo hacias empezaba a sonar una melodia muy bonita de la cajita y la bailarina giraba en su eje al par de la melodia les cuento esto (aburrido e imbecil) por que cuando mi madre tenia algo pues hiba asu cuarto y ponia la cajita asonar y yo recuerdo muy bien eso por que veia a ami madre aveces triste otras veces llorando y pues yo le preguntaba que le pasaba (estaba morro y pendejo, no mas que ahora) y no me decia nada solo ja la abrazaba y todo esto va a que siempre que estoy cabezabajo triste o deprimido escucho esa melodia en mi cabeza como si estuviera la cajita y pues no se me ah acordado mucho de eso ultimamente, por cierto la cajita se rompio y perdio con el tiempo .


Bueno pasen la bien en este inicio de semestre que espero este bien chido como los anteriores, pronto escribire mas mierda ahi nos vemos banda.